Todo sobre la brujería...solo este tema como información.

 

 

 Brujería es el conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas (existe también la forma masculina, brujos, aunque es menos frecuente) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con la finalidad de causar daño.

La creencia en la brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el Occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, en que se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina "caza de brujas").


Algunas teorías relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad, aunque ninguna de ellas ha podido ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de muchas culturas, y forman parte de la cultura popular.
Si bien éste es el concepto más frecuente del término "bruja", desde el siglo XX el término ha sido reivindicado por sectas ocultistas y religiones neopaganas, como la Wicca, para designar a todas aquellas personas que practican cierto tipo de magia, sea esta maléfica (magia negra) o benéfica (magia blanca), o bien a los adeptos de una determinada religión.

Un uso más extenso del término se emplea para designar, en determinadas sociedades, a los magos o chamanes.

Breve historia de la brujería

 

La brujería es una pervivencia de la antigua religión ritual y matriarcal de la época neolítica. Forma parte de los cultos a la Gran Madre, diosa de la fecundidad sexual y agrícola, y se sustenta en símbolos como la figura cornuda de un hechicero provisto del asta del animal que cazaba y adoraba su comunidad. El documento eclesiástico del siglo XII Canon Episcopi relacionaba la brujería con el culto a la diosa Diana (la diosa de la mitología romana más próxima a la Gran Madre) y consideraba a las brujas "mujeres desamparadas, pervertidas por Satanás" que no volaban ni se transformaban en bestias más que en sus fantasías.

 La posición de la iglesia cambió a finales del siglo XV. ¿Por qué? El autor apunta razones como que la Iglesia se había consolidado ya lo suficiente tras sus luchas contra las herejías o que las brujas se habían hecho más peligrosas religiosa y políticamente. Hay teorías incluso de que formaban un movimiento social más o menos organizado, que se basan en documentos como el Evangelio de las Brujas, libro antiguo, aunque de fecha exacta desconocida, que salió a la luz a finales del siglo diecinueve. En 1484 el papa Inocencio III promulga una bula que da inicio a una caza de brujas que duraría dos siglos y que llevaría a la hoguera a cientos de miles de personas, la mayoría totalmente inocentes, en los países del centro y el norte de Europa (mucho menos en los países totalmente católicos como Italia y España). Los inquisidores Sprenger y Kramer publican en 1486 el Malleus Maleficarum o Martillo de las Brujas, que instruye a los cazadores de brujas de todo el mundo. En ese libro las brujas pasan de ser seguidoras de Diana descarriadas por el diablo a ser directamente adoradoras de Satanás. Sus vuelos, metamorfosis y magias no son una fantasía, sino reales y el que diga lo contrario corre el riesgo de ser declarado hereje. Además, este manual ignoró o invirtió todos los códigos existentes de jurisprudencia al permitir, con la excusa de que el diablo impediría que en un proceso judicial normal se pudiera descubrir la culpabilidad de sus súbditos, que cualquiera denuncie sin pruebas y basarlo todo en una confesión arrancada con la tortura, en la que además la acusada se limita a aceptar lo que dicen de ella. Así la mayoría de las actas que se conservan son confesiones de supuestos crímenes muy parecidos unos a otros. La correcta y amena narración de la historia de la brujería que hace el autor se detiene a analizar casos particulares de esos dos siglos de persecución: delaciones, procedimientos de interrogatorio y tortura y hasta facturas de las costas de los juicios. El último capítulo está dedicado a los conventículos de brujas y brujos de nuestra época recogiendo declaraciones de algunas: "Nuestros dioses no son omnipotentes, necesitan nuestra ayuda", afirma una para explicar los rituales. Estos grupos no tienen nada que ver con el satanismo sino con los ritos precristianos de los pueblos europeos. Tienen nombres de guerra, sacados de las lenguas escandinavas y celtas, practican ceremonias que llevan a cabo en desnudez y se mantienen en secreto sin hacer proselitismo.

Fuente:
http://es.shvoong.com/books/139098-historia-la-brujer%C3%ADa/#ixzz1MkgdVg2q

La Brujería en la actualidad

A finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de la brujería con el culto al Diablo (demoniolatría) y, por lo tanto, con la idolatría (adoración de dioses falsos) y la herejía (desviación de la ortodoxia).

Existen variantes regionales, pero pueden ser descritas una serie de características básicas, reiteradas tanto en las actas de los juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que se escribió en Europa durante los siglos XV, XVI y XVII. Las principales características de la bruja, según los teóricos del tema, eran las siguientes:

El vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos,
Encuentros nocturnos con el Diablo y otras brujas en el sabbat o aquelarre,
Pactos con el Diablo,
Sexo con demonios (en forma de íncubos y súcubos)
La magia negra.


La definición de la brujería como adoración a lo negativo o maligno se difundió por toda Europa mediante una serie de tratados de demonología y manuales para inquisidores que se publicaron desde finales del siglo XV hasta avanzado el siglo XVII. El primero en alcanzar gran repercusión, gracias a la reciente invención de la imprenta, fue el Malleus Maleficarum ("Martillo de las brujas", en latín), un tratado filosófico-escolástico desapasionado y racional publicado en 1486 por dos inquisidores dominicos, Heinrich Kramer (Henricus Institoris, en latín) y Jacob Sprenger. El libro no solo afirmaba la realidad de la existencia de las brujas, conforme a la imagen antes mencionada , sino que afirmaba que no creer en brujas era un delito equivalente a la herejía: «Hairesis maxima est opera maleficarum non credere» (La mayor herejía es no creer en la obra de las brujas). Tanto el Malleus como otros muchos libros que se publicaron en la época, constituyeron el fundamento de la caza de brujas que se dio en toda Europa durante la Edad Moderna, especialmente en los siglos XVI y XVII, y que causó la muerte, según los cálculos más fidedignos, de unas 60.000 personas.

En la actualidad esta es la imagen que sigue dominando a la hora de caracterizar a las brujas y las siguientes características son las que definen como tal a una bruja:


-El aquelarre
-El vuelo
 

El vuelo

Se atribuía a las brujas la capacidad de desplazarse volando a los aquelarres. Esta creencia se remonta, al menos, a la Antigüedad clásica, aunque a menudo fue vista con escepticismo (por ejemplo, en el Canon episcopi se afirma la absoluta falsedad de esta idea). Los procedimientos empleados para volar varían según los diferentes testimonios: en el Canon episcopi, por ejemplo, se hace referencia a la creencia de que las brujas se desplazaban en animales voladores. Sin embargo, el medio de locomoción más frecuente, y que como tal ha perdurado en la imagen actual de la bruja, es la escoba.

El simbolismo de la escoba se ha interpretado de diversas formas. Para algunos autores se trata de un símbolo fálico, lo que se relacionaría con la supuesta promiscuidad sexual de las brujas. Otras teorías mencionan que la escoba pudo haber sido utilizada para administrarse determinadas drogas. En cualquier caso, llama la atención al tratarse de un objeto relacionado casi exclusivamente con la mujer.

Con respecto a los vuelos de las brujas, las opiniones de los teólogos de la época estuvieron muy divididas. Para algunos, tenían lugar físicamente, en tanto que otros consideraban que se trataba de ensueños inducidos por el Diablo. Modernamente se han relacionado con el consumo de ciertas drogas conocidas en la Europa rural, tales como el beleño, la belladona y el estramonio.

 

Aquelarre

El aquelarre

Se creía que las brujas celebraban reuniones nocturnas en las que adoraban al mal. Estas reuniones reciben diversos nombres en la época, aunque predominan dos: sabbat y aquelarre. La primera de estas denominaciones es casi con seguridad[23] una referencia antisemita, cuya razón de ser es la analogía entre los ritos y crímenes atribuidos a las brujas y los que según la acusación popular cometían los judíos. La palabra aquelarre, en cambio, procede del euskera aker (macho cabrío) y larre (campo), en referencia al lugar en que se practicaban dichas reuniones.

Según se creía, en los aquelarres se realizaban ritos que suponían una inversión sacrílega de los cristianos. Entre ellos estaban, por ejemplo, la recitación del Credo al revés, la consagración de una hostia negra, que podía estar hecha de diferentes sustancias, o la bendición con hisopo negro.[24] Además, casi todos los documentos de la época hacen referencia a opíparos banquetes (con frecuencia también a la antropofagia) y a una gran promiscuidad sexual. Una acusación muy común era la del infanticidio, o los sacrificios humanos en general.

La principal finalidad de los aquelarres era, sin embargo, siempre según lo considerado cierto en la época, la adoración colectiva del Diablo, quien se personaba en las reuniones en forma humana o animal (macho cabrío, gato negro, etc). El ritual que simbolizaba esta adoración consistía generalmente en besar el ano del Diablo (osculum infame). En estas reuniones, el Diablo imponía también supuestamente su marca a las brujas, y les proporcionaba drogas mágicas para realizar sus hechizos.

Se creía que los aquelarres se celebraban en lugares apartados, generalmente en zonas boscosas. Algunos de los más célebres escenarios de aquelarres fueron las cuevas de Zugarramurdi (Navarra) y Las Güixas (cerca de Villanúa, en la provincia de Huesca) en España, el monte Brocken (mencionado en el Fausto de Goethe), en Alemania, Carnac en Francia; el nogal de Benevento y el paso de Tonale, en Italia. Se creía también que algunos aquelarres se celebraban en lugares muy lejanos de la residencia de las supuestas brujas, que debían por tanto hacer uso de sus poderes sobrenaturales para desplazarse volando: por ejemplo, se acusó a algunas brujas del País Vasco francés de asistir a aquelarres en Terranova.

Algunas fechas se consideraban también especialmente propicias para la celebración de aquelarres, aunque varían según las regiones. Una de ellas era la noche del 30 de abril al 1 de mayo, conocida como la noche de Walpurgis.

Las brujas en el folclore europeo Su reflejo en la literatura infantil


Ilustración de «The Lancashire witches» de William Harrison Ainsworth.La bruja tiene un papel esencial en los cuentos infantiles, como los recopilados por los Hermanos Grimm, en donde es el personaje malvado arquetípico. Las brujas de cuento más famosas son:

La madrastra de Blancanieves, que intenta asesinar a ésta con una manzana envenenada;
La bruja de La Sirenita (el relato de Hans Christian Andersen), que realiza un pacto por el cual le dota de unas piernas a cambio de su voz;
La bruja de la casita de chocolate de Hansel y Gretel;
La Baba Yaga del folclore ruso, reflejada en el relato homónimo de Aleksandr Nikolaievich Afanasiev, una vieja bruja que habita en una casa mágica que es capaz de caminar sobre patas de ave.
En la reciente literatura norteamericana también se recoge el mito de la bruja, pero ya no tienen por qué ser malvadas. Así, en El Mago de Oz aparecen dos brujas malvadas y dos bondadosas.


¿En que consistía el Sabbat?

Eran las reuniones de los miembros relacionados con la brujería. Esta celebración se solía llevar a cobo en el transcurso de un cambio de estación las más importantes se celebraban en otoño, como la del 31 de octubre llamada según documentos encontrados, All Hallows Eve o las del 30 de abril, Printemps party. Otras fechas importantes eran la fiesta de invierno, el 2 de febrero; la víspera de San Juan el 23 de junio y la fiesta del verano del 1 de agosto, y el día de Santo Tomás el 21 de diciembre. Estas reuniones duraban desde la medianoche (hora de brujas) hasta el canto del gallo.

El sabbat era una mezcla de fiesta religiosa- de una sociedad secreta- multitudinaria, carnaval y orgía de borrachos. Comenzaba con un ritual llevado a cabo por un Gran Maestro, durante el cual podía tener lugar la presentación de las brujas jóvenes, o se celebraban bautismos, confirmaciones y bodas. El baile era muy importante en este tipo de celebraciones y según el autor las descripciones de estos bailes pueden llegar a ser:”...una descripción exacta de un tipo de baile moderno”. Además en estas reuniones era normal que los asistentes se pintaran la cara y el cuerpo, razón de porqué la Iglesia condenaba los cosméticos.

 "La magia está presente en todas las religiones en forma de milagro. La principal diferencia entre magia y milagro es que este último implica la ayuda de la deidad, y en la primera no es necesaria la ayuda divina. La magia es más antigua que la religión, y tuvo mucho que ver con el desarrollo de la religión organizada, con los sacerdotes de las pequeñas organizaciones sociales. En cierto modo, la ciencia, destruiría la fe universal en la magia,. La magia fue practicada por las brujas mucho antes de que la brujería se convirtiera en una religión independiente. Originariamente, las brujas eran hechiceras respetadas, por su poder y sabiduría sobrenaturales. Hasta finales de la Edad Media, todo el mundo, aceptaba la magia como algo real y creía que las brujas tenían muchas clases de poderes mágicos. Muchos hombres de ciencia, y teólogos cristianos y judíos, así como los que tomaban parte en los misterios griegos, creían en un saber místico, oculto, secreto esotérico; Había magos de todas las clases, incluso brujas, aparte del clero; y los sacerdotes condenaban por lo general la magia de estos competidores tachándola de mala, independientemente de sus fines. la Iglesia Católica estableció una distinción entre lo mágico y lo milagroso. Los primeros padres de la Iglesia creían en la magia, pero sostenían que se realizaba con la ayuda de los falsos dioses. Los únicos hechos sobrenaturales que aceptaba la Iglesia como milagrosos eran los realizados en el seno de la verdadera fe, con la ayuda o sanción de su propio dios. "

“ HISTORIA DE LA BRUJERÍA “
Frank Donovan

Tratamos este tema en carácter informativo, no apoyando este tema si es relacionado al mal.


 

 

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